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¿Por qué?

5 noviembre, 2011

Eso, ¿por qué? ¿Qué necesidad hay de otro blog más?

Hace un puñado de años -un puñado es poco-, la red pasó de ser el cofre que uno abría en busca de tesoros a convertirse en la bolsa de papel que muchos abren para vomitar. No voy a desvelar aquí a nadie los beneficios de esto de internet. Como periodista sé que, si la red se apagara, al día siguiente los quioscos sólo podrían vender chuches y revistas (esto, amigos no periodistas, créanlo, no es una hipérbole, sino la más cruda realidad). Y como escritor, las incontables visitas a hemerotecas y bibliotecas que nos ha evitado la red nos han ahorrado una fortuna en suelas, gasoil y bonobuses (o su equivalente de este siglo, perdónenme).

Pero… La red se ahoga en su propio éxito, y no precisamente en agua. El triunfo de los blogs hizo de internet el reino de la irrelevancia, donde todos parecemos contar todo aquello que no interesa a nadie salvo a nosotros mismos. La red es el nuevo barman o, traducido al argentino, el nuevo psicoanalista. Esto implica que bajo la música que suena se acumula un volumen de ruido que apenas deja escuchar la melodía, si es que nos queda algo de melodía. Y lo que es peor, gran parte de ese ruido está cargado de violencia, agresividad y mala leche, parapetadas tras una careta de anonimato. Eso es internet. El ruido y la furia. Tomo prestado de Shakespeare (o de quien realmente escribiese sus obras):

“¡La vida no es más que […] un cuento narrado por un idiota con gran aparato, y que nada significa!…”

(Nota: así figura en la edición de Macbeth de 1927 publicada por Espasa Calpe que tengo en mi librería. Lo del ruido y la furia debió de aparecer en traducciones posteriores, cuando se juzgó inapropiado hablar del tamaño del aparato del idiota)

El problema es que, ya lo sabemos, la peste se contagia con mucha más facilidad que la belleza. Y cuando todos gritan, uno se siente obligado a carraspear. Así que perdónenme. Escribo bajito porque no me gusta gritar. Y si en ocasiones siento náuseas, me arreglo con una generosa ración de bicarbonato genérico en cómodas monodosis.

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From → Todo

2 comentarios
  1. espe permalink

    buenas tardes sr yanes. sólo para felicitarlo. tego unos dias encerradita en casa por cosas mensuales de mujer. y me ha dado por su libro el señor de las llanuras, regalo del día de la madre de mi hija menor (13a). me ha sacado unas desconocidas lágrimas la lectura del poema de Hamisch a Uke (si?) por fin llegué aquí, porque ud debe saber mejor que leer lo que sea uno trata de ponerse desde la perspectiva del que escribe. me impresiona la suya. me resulta muy suya, muy contemporánea, muy española…pero ni por aquí que me he leido lo que ud, ni quiero.con lo poco que he leido, visto, vivido, estoy muchas veces con ganas de vomitar también. por eso lo felicito. a mi me sienta bien el esconderme de tanto..al menos de a rato. pero si en otra vida alcanzo, ojalá lo tuviera de vecino, amigo, hasta hermano. cuídese que Dios le ampare.

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